lunes, 29 de agosto de 2016

La solución está en tu interior: obtienen nuevos antibióticos de las bacterias de nuestro cuerpo


Staphylococcus lugdunensis: una bacteria aislada de nuestra nariz que produce un nuevo antibiótico.

Las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos están aumentando alarmantemente en los últimos años y representan una de las principales causas de mortalidad en el mundo, incluso en países desarrollados. Se espera que en las próximas décadas las muertes causados por los microorganismos resistentes a múltiples antibióticos (MultiDrug Resistant Organisms, MDRO), sean más frecuentes que las muertes incluso por cáncer.

Actualmente las bacterias resistentes que más preocupan son Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, los enterococos resistentes a la vancomicina, y las bacterias Gram negativas resistentes a las cefalosporinas de tercera generación. A pesar de la urgente necesidad de nuevos antibióticos que sean efectivos contra estas bacterias, hoy en día hay muy pocos compuestos nuevos en desarrollo.

Se calcula que cada año fallecen más de 25.000 personas en Europa por infecciones causadas por microorganismos resistentes a los antibióticos. 

La bacteria Staphylococcus aureus se encuentra en las narices de aproximadamente un tercio de la población humana. Algunos de estos estafilococos que colonizan nuestra nariz son resistentes a los antibióticos y son la causa de muchas infecciones sistémicas, difíciles de tratar y en algunos casos incluso mortales. Literalmente, algunos S. aureus nos tienen hasta las narices. Por eso, no solo es urgente encontrar nuevos antibióticos sino también nuevas estrategias para evitar que estas bacterias resistentes colonicen nuestra fosas nasales.

Un grupo de investigadores (1) han descubierto un estafilococos en nuestra nariz con propiedades muy interesantes. Se trata de Staphylococcus lugdunensis que es capaz de producir una sustancia anti-bactericida que inhibe el crecimiento S. aureus. S. lugdunensis produce ese antibiótico solo cuando es crecida en condiciones limitantes de hierro y en medio de cultivo sólido (sobre la superficie de placas con agar) y no en medio líquido.

A este nuevo antibiótico le han denominado lugdunina y se trata de un pequeño péptido cíclico con cinco aminoácidos (D-valina, L-triptófano, D-leucina, L-valina, y D-valina) y un heterociclo de tiazolidina. La lugdunina tiene una potente actividad anti-microbiana no solo contra S. aureus sino también contra una gran variedad de bacterias Gram positivas, incluido patógenos oportunistas difíciles de tratar como S. aureus resistente a la meticilina y Enterococcus resistentes a la vancomicina.  Además, S. aureus no desarrolló resistencia a la lugdunina después de pases continuos en presencia de concentraciones sub-inhibitorias durante treinta días, mientras que sí se hizo resistente a otro antibiótico control (la rifampicina) a los pocos días.


Genes, ruta de biosíntesis y estructura química de la lugdunina.

La lugdunina es el primer ejemplo de un nuevo tipo de antibiótico (pequeño péptido cíclico con un anillo de tiazolidina) producido por una bacteria de la microbiota humana.

También han analizado la capacidad de la lugdunina de curar infecciones in vivo. Para ello, emplearon un modelo de ratones con infección cutánea con S. aureus que fueron tratados con el nuevo antibiótico. Los resultados demostraron que la lugdunina era capaz de erradicar completamente la bacteria de la piel. Comprobaron también que la cepa S. lugdunensis productora del antibiótico era capaz de prevenir la colonización de S. aureus de las fosas nasales en un estudio con pacientes hospitalizados. Esto sugiere que la lugdunina podría ser empleada para prevenir infecciones por S. aureus.

La lugdunina es un raro ejemplo de un compuesto bioactivo sintetizado por una bacteria asociada a nuestro cuerpo. Pero, ¿es tan raro que nuestras bacterias produzcan nuevos antibióticos?

Pues no, no es la primera vez que se describe que bacterias de nuestro propio cuerpo (la microbiota) producen sustancias con actividad antimicrobiana. En 2014 (2) un estudio sistemático de los genes relacionados con la biosíntesis de pequeñas moléculas en el microbioma humano de personas sanas, reveló un nuevo antibiótico, la lactocilina. Este nuevo antibiótico es un pequeño péptido con un núcleo de tritiazolpiridina producido por una bacteria de la vagina, Lactobacillus gasseri. La lactocilina es un potente antibiótico contra Gram positivos patógenos frecuentes en la vagina como Staphylococcus aureus, Enterococcus faecalis, Gardnerella vaginalis y Corynebacterium aurimucosum, entre otros. Sin embargo, este antibiótico es inactivo frente a otros Lactobacillus comensales, no patógenos, de la vagina.


Pero la lugdunina y la lactocilina nos son los únicos ejemplos. En realidad, lo original de estos trabajos es la metodología: encontrar estas bacterias y antibióticos mediante técnicas de metagenómica y comparación de secuencias. Pero ya hace cuarenta años un grupo de colegas españoles liderado por Fernando  Baquero (3) publicó un trabajo pionero en el que describió una nueva familia de antibióticos (las microcinas) obtenidos de bacterias aisladas de heces humanas: enterobacterias de nuestra microbiota intestinal.

En conclusión, estos trabajos demuestran que la microbiota humana puede ser una valiosa fuente de nuevos antibióticos.

Agradecimientos: a mi colega Víctor de Lorenzo @vdlorenzo_CNB por ponerme tras la pista del pionero trabajo de Asensio & Baquero de 1976.


También te puede interesar:



(1) Human commensals producing a novel antibiotic impair pathogen colonization. Zipperer, A., y col. 2016. Nature. 535(7613):511-6. doi: 10.1038/nature18634.

(2) A systematic analysis of biosynthetic gene clusters in the human microbiome reveals a common family of antibiotics. Donia, M. S., y col. 2014. Cell. 158(6):1402-14. doi: 10.1016/j.cell.2014.08.032.

Asensio, C., y col. 1976. Biochem Biophys Res Commun. 69(1):7-14.

miércoles, 3 de agosto de 2016

La belleza del mundo microbiano (1ª parte)

El grupo de Docencia y Difusión de la Microbiología, de la Sociedad Española de Microbiología, acaba de hacer publico en su página de Facebook el resultado de la 1ª fase del concurso bimestral ImágeneSEMicro.

De todas las fotografía recibidas se seleccionaron ocho y por votación popular las dos ganadores son: 

Primer clasificado 

Biofilm de Bacillus cereus (Autoría: María Luisa Antequera Gómez. Departamento de Microbiología de la Universidad de Málaga)


Biofilm de una cepa enterotoxigénica de Bacillus cereus sobre agar TY teñido con Rojo Congo y azul de Coomassie en condiciones de anaerobiosis a 30ºC.
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Segundo clasificado

Oxytricha sp  (Autoría: Pablo Quintela Alonso. Departamento de Microbiología III. Facultad de Biología. Universidad Complutense de Madrid).


La familia Oxytrichidae es una de las mejor caracterizadas dentro del grupo de ciliados Espirotricos (Ciliophora: Spirotrichea). El género Oxytricha incluye en torno a 60 especies de difícil identificación. La mayoría de oxitricos, como el de la imagen, presentan un patrón de 18 cirros frontales, ventrales y transversales, dispuestos en 6 grupos más o menos conspicuos: 3 cirros frontales, 1 cirro bucal, 4 cirros frontoventrales, 3 cirros ventrales postorales, 2 cirros ventrales pretransversales y 5 cirros transversales. El ejemplar fotografiado procede del rio Manzanares en la zona conocida como "charca verde" perteneciente a La Pedriza (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Madrid) dentro de las actividades del proyecto MICROEPICS MINECO-CGL 2013-40851-P). Técnica utilizada: Tinción de protargol (método de Wilbert). La imagen es el resultado de combinar 11 fotografías tomadas a diferentes distancias focales. Las fotografías fueron realizadas con un aumento 1000× en un microscopio Olympus BX50.
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Y los finalistas han sido: 

Fragilaria sp. (Autoría: Pablo Quintela Alonso. Departamento de Microbiología III. Facultad de Biología. Universidad Complutense de Madrid).


Fragilaria es un género de diatomeas de la clase Fragilariophyceae. Vista al microscopio Fragilaria presenta un aspecto frágil, como su nombre indica, con finas paredes que parecen de delicado cristal, con frústulas rectangulares a lanceolados en vista cingular, un patrón de ornamentación de las valvas variable y habitualmente un rafe central. Las células vivas contienen plastos colocadas contra la cara de las valvas. Como los ejemplares de la fotografía, los frústulas se unen entre sí perfectamente alineadas por pequeñas espinas marginales formando colonias en forma de cinta que flotan en el plancton y son transportadas por el viento por la superficie de los cuerpos de agua en que viven. La muestra de agua en la que se encontraron estas diatomeas se tomó en el rio Manzanares en la zona conocida como "charca verde" perteneciente a La Pedriza (Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, Madrid) dentro de las actividades del proyecto MICROEPICS (MINECO-CGL 2013-40851-P). Técnica utilizada: La imagen es el resultado de combinar, por medio de una técnica de procesado de imagen digital (apilamiento de imagen), 13 fotografías tomadas in vivo a diferentes distancias focales. Esto permite proporcionar una imagen resultante con una mayor profundidad de campo. Las fotografías fueron realizadas con un aumento 600× en un microscopio Nikon Eclipse 80i dotado de contraste interferencial (DIC Nomarski).

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Prueba de la catalasa (Autores: David Torrens González, Marta Martín García).


La imagen muestra el “burbujeo” que se produce al verter una gota de peróxido de hidrógeno al 30% sobre una colonia aislada del microorganismo Staphylococcus aureus. Este burbujeo es consecuencia de la acción de una enzima denominada catalasa que al entrar en contacto con el peróxido de hidrógeno convierte a este compuesto en agua y oxígeno. Dicha enzima sólo la poseen ciertos microorganismos. La prueba de la catalasa es una prueba enzimática usada para la identificación de numerosos microorganismos.

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Bacillus cereus microscopía de barrido. (Autoría: María Luisa Antequera Gómez. Departamento de Microbiología de la Universidad de Málaga).


Cepa enterotoxigénica de Bacillus cereus sobre la superficie de un tricoma de una hoja de melón. Técnica utilizada: Microscopía electrónica de barrido, 25.694x aumentos.
  
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La falsa felicidad (Autoría: Amable Rivas Fontenla, Matthias Husmann. Institut für Medizinische Mikrobiologie und Hygiene der Universitätsmedizin Johannes Gutenberg Universität Mainz, Alemania).


En la imagen se muestra la adherencia de P. damselae a la membrana de las células epiteliales. Le hemos titulado la falsa felicidad porque aunque la célula presenta una bonita cara sonriente, se encuentra significativamente comprometida debido al daño causado por las toxinas secretadas por P. damselae. La fotografía se tomó con un microscopio de fluorescencia (100X-inmersión). P. damselae subsp. damselae muestra un color verde debido a la conjugación de un plásmido que expresa GFP. En azul se observa el núcleo de las células epiteliales humanas teñidas con Höchst.
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Cianominions (Autores: Óscar Cabestrero, Lucía Arregui, Esther Sanz-Montero, Susana Serrano. Departamento de Microbiología III y Departamento de Petrología y Geoquímica, Universidad Complutense de Madrid).


En ciertos ambientes alcalinos, las cianobacterias realizando su trabajo metabólico de fotosíntesis favorecen la precipitación de minerales, como los “minions” que realizan multitud de tareas para que todo funcione bien. Las cianobacterias son bacterias fotosintéticas autótrofas que fijan el CO2 y favorecen la precipitación de carbonatos que forman las rocas calizas. Este es un ambiente extremo por su alta concentración de iones y a pesar de ello hay una elevada diversidad microbiana. La observación in vivo de la muestra se realizó en un microscopio óptico de interferencia diferencial, a 1.000 aumentos.

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Fuego vivo (Autores: M Teresa Corcuera, Julio García-Rodríguez. Servicio de Microbiología. Hospital la Paz. Madrid).


La imagen parece el detalle de una fragua repleta de brasas incandescentes y restos vegetales inertes que alcanzan su temperatura más álgida en la región central, transformando la materia en energía radiante y dejando restos esqueléticos grisáceos flotando en una nada de oscuridad. Sin embargo, en realidad se trata de hongos que han crecido en un medio de cultivo de laboratorio de microbiología y que pueden ser de cierta importancia clínica humana.Técnica: Microfotografía digital obtenida con microscopio óptico Leica DM5000B con cámara digital Leica DC300 y software de análisis de imagen.


Como ves, el nivel es muy alto, unas fotografías excelentes. ¡Enhorabuena a todos los ganadores!

Ya podéis participar en la segunda fase del concurso [bases]

miércoles, 27 de julio de 2016

¿Influyeron las enfermedades infecciosas en la extinción de los Neandertales?

Los Neandertales habitaron Europa y Asia occidental desde hace aproximadamente 250.000 años hasta su extinción definitiva hace unos 28.000 años. Eran principalmente cazadores y solían vivir en pequeños grupos de unos 15-30 individuos. El registro fósil de los Neandertales está representado por unos 400 individuos. Convivieron con los Homo sapiens durante el Pleistoceno (ver nota más abajo). Hasta ahora se pensaba que debido a que se organizaban en pequeños grupos y a que su capacidad de intercambio y relación entre ellos era muy limitada, los Neandertales no pudieron actuar como reservorio de las principales enfermedades infecciosas.


En realidad, poco sabemos de los patógenos que pudieron infectar a los Neandertales en el Pleistoceno. Algunos autores sostienen que las enfermedades infecciosas sólo tuvieron un impacto importante entre los humanos después del desarrollo de la agricultura durante el Holoceno, y que el intercambio de patógenos entre Neandertales y otros homínidos era muy difícil. Se pensaba que la mayoría de los patógenos humanos se adquirieron de los animales domesticados y se originaron por tanto tras el desarrollo de la agricultura y ganadería. Según este modelo, las enfermedades infecciosas empezaron a tener impacto sobre la población humana cuando cambiaron su estilo de vida relacionado con las prácticas agrícolas, el aumento del sedentarismo y de la densidad de población. Esto ocurría ya miles de años después de la extinción de los Neandertales, a los que, según esta teoría, no les afectaron las enfermedades infecciosas. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que muchos patógenos ya estaban presenten en el Pleistoceno y pudieron afectar a los Neandertales, incluso siendo un factor importante en su colapso demográfico relacionado con su extinción.

Nuevos datos de los genomas de los homínidos y de los propios patógenos están cambiando nuestra idea sobre el papel de las enfermedades infecciosas sobre los Neandertales.

Hoy en día tenemos nuevas herramientas para estudiar las enfermedades infecciosas en el Pleistoceno. Hasta hace unos pocos años los investigadores solo podían obtener algunos datos sobre las enfermedades infecciosas antiguas estudiando las lesiones que éstas dejaban en los huesos fósiles. Pero ahora, la publicación de los genomas de Neandertales y Denisovanos abre una nueva oportunidad de estudiar las infecciones que ocurrieron en la antigüedad. Comparando esos genomas con los de humanos modernos se han encontrado secuencias con funciones relacionadas con el sistema inmune y la respuesta a la infección que han persistido a lo largo de la evolución probablemente por proporcionar una ventaja adaptativa en los humanos conforme se dispersaban a nuevos ambientes y se enfrentaban a nuevos patógenos. Se han encontrado secuencias en el genoma de Neandertales que evidencian que hubo interacción entre el huésped y el patógeno. Por ejemplo, el gen RNAsaL para degradar el RNA viral, genes asociados a la respuesta inmune como la interleucina 8 que protege frente a las infecciones, o genes de receptores  Toll-like que juegan un papel importante en la respuesta inmune adaptativa.

Estos datos demuestran que los Neandertales ya tenían inmunidad genética para ciertas enfermedades infecciosas.

Pero además, hoy tenemos también datos genómicos y filogenéticos de muchos patógenos que nos permiten adivinar desde cuándo están presentes entre nosotros. Muchos de estos microorganismos patógenos han co-evolucionado con los humanos y nuestros ancestros desde hace miles o millones de años. Antes se pensaba que muchos de estos patógenos eran zoonosis adquiridas de los animales (una zoonosis es una enfermedad infecciosa propia de los animales que accidentalmente pasa al hombre). Pero cada vez hay más datos de que en realidad su origen es el contrario: patógenos de humanos que pasaron a los animales, serían por tanto antroponosis, patógenos humanos que han pasado a los animales durante el desarrollo de las prácticas agrícolas. Por ejemplo, hace años se pensaba que los humanos habíamos adquirido el bacilo de la tuberculosis durante el Neolítico partir del ganado durante la domesticación de los animales, y que, por tanto, Mycobacterium tuberculosis provenía de Mycobacterium bovis. En realidad el origen es el contrario. Los análisis genómicos demuestran que Mycobacterium bovis ha perdido varios genes todavía presentes en Mycobacterium tuberculosis, y que por tanto las especies adaptadas al hombre son anteriores y más antiguas que Mycobacterium bovis y otras micobacterias animales, que surgieron posteriormente. Hoy también sabemos que Brucella divergió hace decenas  de miles de años antes de la aparición del pastoreo y que ha sido endémica de animales silvestres desde hace 80.000-300.000 años. Existen además evidencias de lesiones esqueléticas compatibles con la brucelosis en fósiles de Australopitecus africanus. La lista de patógenos que ya estaban presentes en el Pleistoceno antes de la introducción de las prácticas de agricultura y pastoreo y de la domesticación de los animales es cada vez mayor: Borrelia, Brucella, Helicobacter pylori, Mycobacterium tuberculosis, Salmonella, Tularemia, Adenovirus, Coronavirus, Hepatitis A, Herpesvirus, Papilomavirus, Rabdovirus, … Es muy probable que los Neandertales padecieran ya caries dental, infecciones de heridas, enfermedades infecciosas infantiles como la varicela, infecciones gastrointestinales y respiratorias, etc.


Según algunos, este es el aspecto que tendría un Neandertal, vestido con traje. Referencia: Museo Neandertal.

No tenemos una evidencia total de la transmisión de enfermedades infecciosas entre Neandertales y homínidos modernos, pero teniendo en cuenta que coincidieron geográfica y temporalmente, esta hipótesis cada vez es más factible. Hay evidencia de que los humanos adquirimos el virus herpes simple 2 de los chimpancés hace unos 1,6 millones de años, a través de un homínido intermedio. Otro ejemplo es Helicobacter pylori que se estima que las primeras infecciones humanas ocurrieron en África hace 88-116.000 años y que llegaron a Europa hace 52.000 años. Los chimpancés no tienen Helicobacter pylori y algunas tribus africanas, como los pigmeos Baka, no adquirieron este patógeno hasta hace unos pocos cientos de años tras el contacto con otros grupos. Lo mismo podemos pensar que ocurrió entre Neandertales y los homínidos modernos. Hoy sabemos que algunos importantes patógenos humanos, como el HIV y la malaria tienen su origen en primates no humanos. Esto demuestra la habilidad de algunas enfermedades infecciosas de extenderse entre especies distintas de homínidos. Para la población de Neandertales la exposición a estos nuevos patógenos humanos pudo tener un efecto catastrófico. 

La exposición a patógenos africanos a los que los humanos modernos estaban mejor adaptados, pudo influir, al menos en parte, a la  extinción neandertal.

En conclusión: combinando los análisis esqueléticos, arqueológicos y genéticos de humanos modernos y homínidos extinguidos y datos del genoma de patógenos se sugiere que muchas infecciones fueron anteriores al Neolítico. Muchas enfermedades parasitarias, respiratorias y diarreicas eran ya importantes en el Pleistoceno y bien pudieran afectar a los Neandertales. La transferencia de patógenos entre la población de homínidos, incluyendo la expansión de patógenos desde África, ha podido jugar un papel relevante en la extinción de los Neandertales y ofrece un mecanismo importante para entender la interacción entre homínidos, más allá de los límites de la extracción del DNA de los fósiles. El aumento de la densidad de la población, el sedentarismo y el aumento de las prácticas agrícolas y de pastoreo, pudo cambiar la dinámica epidemiológica de estas enfermedades, que pasaron de los humanos a los animales. Esto facilitaría a su vez la transmisión y aumentaría las tasas de mortalidad.

El Pleistoceno es la primera y más larga época del período del Cuaternario, el último de los períodos geológicos. El Cuaternario se desarrolla desde hace 2,59 millones de años hasta el presente. Es el período cuando apareció el Homo sapiens sobre la Tierra y se extinguieron grandes especies animales y vegetales. Se divide a su vez en dos épocas: el Pleistoceno que se caracteriza por ciclos de glaciaciones y el Holoceno, segunda época del Cuaternario que comenzó hace unos 12.000 años y continúa en la actualidad. Los últimos Australopitecus vivieron durante la primera mitad del Pleistoceno, y el género Homo apareció al comienzo del Pleistoceno hace unos 2,4 millones de años.

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Referencia:

Neanderthal genomics suggests a Pleistocene timeframe for the first epidemiologic transition. 2016. Houldcroft, C. J., y col. American Journal of Physical Antrophology. 160 (3):379-388.


domingo, 17 de julio de 2016

Blogs, redes sociales y ciencia

¿Por qué usar blogs, MOOCs, Twitter, Facebook o YouTube para difundir Microbiología? 


En varios ocasiones me he tenido que enfrentar a la pregunta de por qué un profesor universitario o investigador debe “perder el tiempo” en blogs, redes sociales o divulgación de la ciencia. Cito aquí una entrevista que acaba de publicarse en la revista SEM@foro a Francisco Mojica, el descubridor del sistema CRISPR/Cas:

“Nunca había dado una charla de divulgación hasta principios de este año (2016). Y te puedo decir que es lo más gratificante que he hecho en cuanto a actividades relacionadas con la Ciencia. Es una maravilla ver la cara de la gente cuando le cuentas cosas que escapan un poco a la comprensión del ciudadano de a pie, pero cuando consigues hacérselo entender y que vean la repercusión de la Ciencia en sus vidas, eso es muy grande. Además, nosotros los científicos debemos ver a la divulgación como una tarea que tenemos que hacer.” 

(Puedes ver la entrevista completa [aquí])

Yo empecé hace años a escribir un blog por dos razones principalmente: la necesidad de ampliar mis conocimientos y la pasión por la docencia.

Había llegado a un punto en el que sabía mucho de muy poco (en concreto de una bacteria a la que he dedicado mis mejores años: Brucella) y era un ignorante de otros muchos temas actuales que tenían que ver con la Microbiología.


Si te especializas demasiado te estás perdiendo lo mejor del pastel

Una vez alguien profano al mundo de la ciencia me preguntó: Tú que eres microbiólogo, ¿explícame eso de la gripe aviar? En ese momento era el tema de moda y me cogió desprevenido: A mi, pregúntame de la brucelosis, contesté como un auténtico paleto. En ese momento decidí reservar un tiempo semanal a leer y estudiar sobre otros temas de Microbiología y ciencia en general no relacionados directamente con mi investigación. Y descubrí todo un mundo. Todas las semanas hay alguna noticia apasionante relacionada con los microbios: SIDA, SARS, Ébola, pepinos asesinos, enterovirus, vacunas, extremófilos, resistencia antibióticos, malaria, Zika, …


Hay que ponerle pasión a la docencia

Y esa experiencia la uní a una de mis pasiones: la docencia, me encanta (entender) y explicar las cosas, e intentar hacerlo de forma amena y divertida. He oído muchas veces a algunos profesionales que ¡la Microbiología era una de las asignaturas más petardo y aburrida durante la carrera! No lo puedo entender. Y como me encanta leer, estudiar y escribir, me puse a escribir este blog.


Escribir un blog es de lo mejor que puedes hacer en el siglo XXI

Hay muchas razones por las que dedicar parte de nuestro tiempo a la divulgación de la ciencia es muy importante:
  • hacer la ciencia asequible a la gente
  • incitar a la curiosidad
  • promover vocaciones científicas entre los más jóvenes
  • evitar el aislamiento del científico
  • aumentar la visibilidad de nuestro trabajo

La divulgación de la ciencia es una parte esencial de la labor de un investigador

Ese paper del que estás tan orgulloso y que tanto trabajo te ha costado publicar en una buena revista de impacto, … solo lo van a leer con suerte unos cientos de colegas. Una vez publicado, utiliza también otras formas de comunicación para difundirlo y contarlo a la sociedad. Hoy en día tienes herramientas de acceso libre y muy fácil de usar que puedes emplear para difundir y contar tu historia y multiplicar fácilmente por 10 o por 100 tu audiencia.  Un buen ejemplo es el blog Mapping Ignorance, una incitativa de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Doce razones para dedicarte a la divulgación de la ciencia:
  1. Darle mayor visibilidad a tu trabajo
  2. Ayudar a diseminar tu disciplina
  3. Ser creador de opinión: no esperes a que te llamen
  4. Salir del laboratorio y abrirte al mundo
  5. Ser parte y protagonista del ciberespacio
  6. Te ayuda a aprender y estudiar
  7. Mejora tu creatividad
  8. Mejora tu pensamiento crítico
  9. Te ayuda a usar nuevas tecnologías
  10. Para internalizar tus ideas
  11. Una forma de servicio a la sociedad
  12. Te lo pasas bien y disfrutas


No olvides que todo está conectado

Pero, ¿cuánto tiempo “pierdes” en estas cosas? Aprovecha tú trabajo, recicla. Ese artículo, noticia o vídeo que has comentado en el blog, te sirve para mejorar y actualizar la clase con tus alumnos. Esa introducción a la clase de hoy, escríbela y súbela al blog. Si ordenas con coherencia todo el material que ya tienes, es la base para una publicación. No olvides que todo está conectado:  si tienes un blog, sigue con las redes sociales, Facebook y Twitter. Hoy en día todas las revistas y sociedades científicas usan Facebook o Twitter para comunicares. Todo (o casi todo) está en internet.


No usar internet para la docencia y difusión de la ciencia es impensable

Para muchos estudiantes “el correo electrónico es para gente mayor” y prefieren comunicarse mediante aplicaciones de respuesta inmediata. Hoy en día, la mayoría de  los estudiantes han incorporado ya las redes sociales a su dinámica de aprendizaje, que además de la inmediatez tiene la ventaja de que no suponen un coste adicional. 

Las redes sociales ya están siendo empleadas para aprender, descubrir, buscar, almacenar y compartir conocimientos, lo que demuestra que este tipo de aprendizaje social puede ser añadido como un elemento más para el aprendizaje formal.

Un blog es una herramienta perfecta no solo para compartir si no para almacenar y guardar la información que a ti te interesa


¡Si todavía no tienes un blog, no usas Twitter, Facebook u otra red social ya estás tardando!

Mira este vídeo de un bebé que confunde una revista con un iPad:



He escrito esta entrada para resumir mi participación en la mesa redonda “Cauces no académicos de difusión de la Microbiología” dentro de la III reunión del Grupo de Docencia y Difusión de la Microbiología de la SEM (Sociedad Española de Microbiología), del 18 de julio de 2016 en Bilbao.