martes, 17 de enero de 2017

Propósito para el nuevo año: renueva tu intestino


La dieta afecta a tus microbios intestinales

Muchos comenzamos el año haciendo buenos propósitos saludables: más ejercicio, dieta sana, dejar de fumar, … Un propósito que deberías ir apuntando en tu lista es cuidar tus microbios intestinales. Cuidar las bacterias y otros microbios que viven en tu intestino, lo que se conoce como microbiota intestinal, puede ser una buena inversión en salud. 

Tus microbios influyen tu estado de salud

Cada vez tenemos más evidencias de que la enorme variedad de microbios que tienes en el intestino te ayudan a procesar los nutrientes de los alimentos, estimula y activa tu sistema inmune e influye en tu estado de salud general. Por otra parte, un ecosistema intestinal debilitado tiene consecuencias que van más allá del propio intestino, y puede relacionarse con alergias, inflamación, enfermedades metabólicas como diabetes u obesidad, e incluso con fenómenos de depresión y ansiedad. 

La diversidad de nuestra microbiota intestinal depende de muchos factores. Ahora  un nuevo estudio (1) sugiere que el tipo de dieta puede ser crucial para tener una microbiota sana.

Cambiar los microbios intestinales de una persona no parece nada fácil y no sabemos exactamente cómo hacerlo de forma duradera. Entre otras cosas porque el mismo ecosistema microbiano que ya tenemos establecido en nuestro intestino influye en cómo se absorben y procesan los nutrientes. Por ejemplo, si tus microbios están entrenados a una dieta diaria de hamburguesas y pizzas, no responderán a una dieta saludable de la misma forma que si estuvieran acostumbrado a una dieta rica en verduras y frutas. Por eso, una pregunta interesante es saber cómo responden individuos con microbiotas diferentes cuando se les mejoraran sus hábitos alimenticios, o si podemos diseñar una dieta capaz de reprogramar la microbiota intestinal.


El tipo de dieta influye dramáticamente en la comunidad microbiana intestinal (Fuente: 2)

Para ello, lo primero que hicieron los investigadores fue analizar las bacterias del intestino de personas que seguían dietas diferentes: ¿cómo es la microbiota en personas que siguen dietas muy distintas? Un grupo consumía la típica dieta americana, de más de 3.000 calorías diarias, rica en proteínas de origen animal, poca fruta y verdura, y mucha hamburguesa y pizza. El otro grupo eran devotos de las dietas de restricción calórica, que llevaban al menos dos años siguiendo una dieta de menos de 1.800 calorías al día, rica en verduras y frutas, mucha menos proteína de origen animal, tres veces menos de carbohidratos y la mitad de grasa que el primer grupo. Como te puedes imaginar, para analizar las bacterias intestinales tomaron muestras de heces de un total de 232 adultos que seguirán algunas de las dos dietas y que no había tomado antibióticos en al menos los últimos cuatro meses.

Los primeros resultados demostraron que las personas con una dieta baja en calorías tenían una comunidad microbiana mucho más rica y diversa que las que comían la típica dieta americana. Además, llevaban en su intestino algunas cepas de bacterias “saludables”, que se sabe que promueven la salud, y que eran únicas en los que llevaban esta dieta rica en verduras y frutas. Aunque no es la primera vez, este trabajo demuestra que la dieta puede condicionar el tipo de bacterias intestinales

Una dieta baja en calorías y rica en verduras y fruta proporciona una microbiota intestinal mucho más diversa

Para estudiar cómo la microbiota intestinal responde a un cambio de dieta (¿cambia la microbiota al modificar la dieta?), los investigadores recogieron bacterias del intestino de humanos y las trasplantaron a ratoncitos crecidos en condiciones de esterilidad, sin bacterias en su intestino. Los ratones tenían, por tanto, microbiota intestinal de personas con dietas americana o de personas con dieta rica en verduras y frutas. Luego alimentaron a los dos tipos de ratones con las dos de dietas para ver cómo cambiaba las comunidades microbianas trasplantadas.

Comprobaron que el peso de los ratones no estaba influido por el tipo de microbios del donante, sino por la dieta que había tomado. Es decir, independientemente de los microbios del intestino, los ratones que más engordaron fueron los que había tomado la dieta americana (… pues vaya, ¡hamburguesas y pizzas engordan más que fruta y verdura!). Además, los ratones que habían sido trasplantados con la microbiota de humanos con dieta americana respondían peor a la dieta vegetal, su comunidad microbiana no aumentaba ni se diversificaba, eran más reacios al cambio. O dicho de otra forma, los que había recibido la microbiota de personas que se alimentaban de fruta y verduras respondieron mucho mejor al cambio de dieta.


Tus microbios intestinales pueden influir en cómo respondes a un cambio de dieta (Fuente: 1)

Otro aspecto que estudiaron fue si el convivir juntos puede afectar a la microbiota intestinal: ¿cómo influye los que viven al mi alrededor en mi microbiota intestinal? Los resultados demuestran que, al menos en ratones, cuando estos se crían juntos en la misma jaula tienden a tener una microbiota similar. Este resultado es esperable, ya que los ratoncitos tienen la mala costumbre de comerse las caquitas de sus compañeros, con lo que fácilmente acaban compartiendo los microbios intestinales. 

En resumen, la dieta puede alterar la composición de tu microbiota intestinal, y viceversa, el tipo de microbios de tu intestino puede afectar a cómo respondas a una dieta determinada.

Probablemente la mejor forma de cultivar una microbiota intestinal saludable sea con una dieta rica en frutas, verduras y fibras. Al menos si queremos una microbiota más robusta, más rica y diversa, con más bacterias buenas y menos patógenos en nuestro intestino. 

Referencias:
(1) Prior Dietary Practices and Connections to a Human Gut Microbial Metacommunity Alter Responses to Diet Interventions. 2016. Griffin, N.W., et al. Cell Host Microbe. pii: S1931-3128(16)30517-0. doi: 10.1016/j.chom.2016.12.006.
(2) A Gut Makeover for the New Year (The New York Times, 29/12/2016)



miércoles, 4 de enero de 2017

H5N8 el nuevo virus de la gripe que está matando millones de aves

El riesgo para los humanos es mínimo

Desde finales de 2016 se han detectado varios brotes de infecciones por el virus de la gripe H5N8 en aves silvestres y domesticas en muchos países de Europa y Asia (Austria, Croacia, Alemania, Hungría, India, Israel, Holanda, Polonia, Rusia, Suiza, Inglaterra, …). Se trata de una cepa del virus de la gripe patógena muy virulenta para las aves. [Puedes consultar aquí noticias sobre los brotes últimos por H5N8].


El virus H5N8 es un virus de la gripe de tipo A que pertenece al grupo 2.3.4.4 del linaje de la cepa A/goose/Guangdong/1/1996.

Es la segunda vez que el virus H5N8 se extiende por varios continentes. En 2014, el virus viajó desde Corea hasta Rusia, Europa y Norteamérica a través de las aves migratorias. Parece ser que el virus manifiesta toda su virulencia cuando se asienta en poblaciones densas de aves, y es responsable de la muerte de cientos de miles de aves silvestres.


Transmisión del virus H5N8 a través de aves migratorias.

La buena noticia es que el virus H5N8 no parece que afecte a los mamíferos. Hasta ahora, no se ha detectado ningún caso de infección en humanos. Sin embargo, sí que ha habido algún caso humano de infección por el virus relacionado H5N6 en China. Las infecciones humanas por virus de la gripe del tipo H5 no son frecuentes y suelen ocurrir en personas expuestas a aves infectadas.

El riesgo para los humanos es mínimo, aunque no se puede descartar

La historia del virus H5N8.

CONCLUSIÓN: se está extendiendo por Europa un nuevo virus de la gripe H5N8 muy virulento para las aves, que afortunadamente no afecta al ser humano. Es muy probable que el virus acabe aislándose en España. No hay motivo para la alarma, no hay que preocuparse, si no ocuparse, seguir vigilantes.

Para saber más:




- Información de la OMS sobre el nuevo virus H5N8



New bird flu strain brings death and questions. 2016. Kupferschmidt, K. Science. Vol. 354, Issue 6318, pp. 1363-1364 DOI: 10.1126/science.354.6318.1363


viernes, 30 de diciembre de 2016

Virus y pandemias

Ahora hace un año de la publicación de "Virus y pandemias", el primer libro de la colección Naukas, y es un buen momento para recordar y agradecer a tantos amigos su apoyo.


Descárgate el índice del libro en PDF

Cinco (más uno) libros de ciencia para regalar en Reyes (de @wicho en microsiervos)




Reseña de Virus y pandemias, de Francis R Villatoro (@emulenews)



Virus y pandemias en La aventura del saber de TVE2


video


Reseña de Virus y pandemias, de Alejandro Polanco (@alpoma)



Reseña de Virus de pandemias, de Owen L Black (@owenlblack)




Virus y pandemias está disponible el Amazon

El virus Crimea-Congo es peligroso pero muy poco contagioso (en Next Vozpópuli de @aberron)





Reseña de Virus y pandemias, de La gatita lectora (@lagatitalectora)

Reseña de Virus y pandemias, de Viajo mientras leo

Virus y pandemias, una introducción apasionante a un mundo invisible (reseña de @wicho en microsiervos)


En Amazon: "Muy ameno e interesantísimo", "Interesante, claro y fácil de leer", "Imprescindible", "Excelente", "Magnífica obra!", "Lectura recomendable para personas ajenas a la medicina", ...
Virus y pandemias. Ignacio López-Goñi (Glyphos Publicaciones / Sello Naukas) ISBN: 978-84-943056-7-2.


martes, 20 de diciembre de 2016

¿Influye el cambio climático en las enfermedades infecciosas?


Los cambios en temperatura y lluvias debidas al El Niño influyen en el riesgo de padecer enfermedades infecciones

El Niño es un fenómeno que consiste en cambios climáticos en la zona del océano Pacífico que ocurren de forma recurrente cada tres-siete años. Probablemente viene ocurriendo desde hace miles de años, pero se empezó a hablar de él a finales del siglo XIX en Perú. El nombre de El Niño es debido a que este fenómeno, que llevaba consigo el calentamiento del agua en las costas Perú y Ecuador, ocurría sobre todo alrededor de Navidades, cuando se celebra el nacimiento del Niño Jesús. Ese calentamiento podía durar varios meses y afectaba a las poblaciones locales de peces y pájaros. Además, iba asociado a un aumento de las lluvias e inundaciones en la costa oeste de América del Sur.


Estos cambios climáticos presentan dos fases opuestas, una fase cálida de calentamiento y lluvias en el Pacífico tropical conocido como el fenómeno de El Niño, y otra fase de enfriamiento llamada La Niña. Durante El Niño, las aguas cálidas calientan el aire que hay sobre ellas, lo que crea cambios en la circulación atmosférica que afectan a todo el planeta.


Además, estos fenómenos están relacionados con una oscilación de la presión atmosférica en el Pacífico occidental, fenómeno atmosférico denominado Oscilación del Sur. En realidad, El Niño y la Oscilación del Sur son cambios oceanográficos y atmosféricos del mismo fenómeno, con grandes consecuencias climáticas en todo el planeta, que se denomina El Niño Oscilación del Sur (ENSO, El Niño Southern Oscillation). Dependiendo de la zona del planeta, estos fenómenos suelen estar asociados a épocas de grandes sequías o inundaciones.

Como consecuencia de El Niño ocurren cambios en el clima (sequias o inundaciones, tormentas o ciclones tropicales, aumento de la temperatura) en zonas muy alejadas de toda el hemisferio sur, lo que se conoce como teleconexión. Aunque, desde el punto de vista epidemiológico no es tan fácil demostrar una asociación directa entre El Niño y las enfermedades infecciosas, se señala con una “M” las áreas donde hay riesgo de epidemia de malaria después del fenómeno de El Niño (Referencia 1).


El fenómeno de El Niño tiene implicaciones en salud pública

A nivel global, El Niño está asociado a un aumento de los desastres naturales, que pueden afectar a las cosechas, a la disponibilidad de alimentos y de agua potable, a la migración masiva de personas, etc. La incidencia de algunas enfermedades infecciosas puede agravarse en estos casos por la malnutrición y la hambruna, que pueden afectar al estado inmunitario, el hacinamiento o la falta de agua potable. Además, la transmisión de algunas enfermedades a través de vectores puede verse afectada también por factores meteorológicos.

Por ejemplo, existe evidencia epidemiológica de la relación entre El Niño y un aumento de los casos de malaria en Suramérica y el Sudeste asiático. Una revisión de los casos de malaria entre 1960-2006 en Colombia, sugiere que los cambios de un grado de temperatura en la superficie del agua, debido al fenómeno de El Niño, se correlacionan con un aumento de un 20% de malaria (2).

Malaria, diarreas, gripe, dengue, hantavirus, ... enfermedades infecciosas cuya incidencia está influenciada por el fenómeno metereológico de El Niño

También se ha demostrado la relación entre la incidencia de enfermedades diarreicas y el fenómeno del El Niño. En Bangladesh, el patrón de las epidemias de cólera durante 18 años se relaciona con cambios atmosféricos y de temperatura que coinciden con fenómenos de El Niño (3),  y en Lima (Perú) en 1997 hubo un cambio en el patrón epidemiológico de diarreas agudas por un aumento de temperatura asociado a El Niño (4). También se ha relacionado incluso el adelanto de los picos de las epidemias de gripe en Japón con los años asociados a fenómenos relacionados con El Niño (5).

Aunque la asociación no es tan evidente, también existen datos que sugieren que otras enfermedades trasmitidas por mosquitos, como el dengue, pueden estar influenciadas por el fenómeno de El Niño (se han demostrado fluctuaciones estacionales de dengue influenciadas por un aumento de lluvias en Puerto Rico (6). En otros casos, los roedores pueden actuar como reservorio o almacén de varias enfermedades y su número tiende a aumentar en épocas de inviernos húmedos y suaves. Por ejemplo, se ha descrito un aumento del número de casos de peste en Nuevo México o de infecciones por hantavirus en EE.UU. asociados a un aumento de la población de roedores en épocas de lluvias seguidas de sequias relacionados con El Niño (después del fenómeno del El Niño de  1997-98 la población de roedores en zonas del sur de EE.UU. aumentó hasta 20 veces y los casos de infecciones humanas por hantavirus se incrementó 5 veces). En estos casos la relación entre la infección y el fenómeno de El Niño no está demostrada, pero al menos es muy sugerente.

El aumento de temperatura y la variación extrema de precipitaciones debidas al El Niño influyen en el riesgo de padecer enfermedades trasmitidas por vectores y infecciones intestinales en EE.UU.

Como vemos, muchos de los ejemplos sobre el impacto que el clima tiene sobre  las enfermedades infecciosas son en países en vías de desarrollo.  Ahora, un grupo de epidemiólogos americanos (7) han estudiado el impacto de El Niño en el riego de hospitalizaciones por enfermedades infecciosas en EE.UU. Para ello, primero han identificado cinco tipos de enfermedades que desde el punto de vista epidemiológico es esperable que se vean modificadas por cambios climáticos:
     (i) transmitidas por vectores (por mosquitos o garrapatas),
     (ii) neumonía y gripe,
     (iii) infecciones intestinales,
     (iv) zoonosis bacterianas, y
     (v) infecciones por hongos.

Han analizado los datos de hospitalizaciones por esas enfermedades durante 41 años (desde 1970 hasta 2010), y han cruzado esa información con los datos del índice ENSO (un indicador único de la intensidad de El Niño Oscilación del Sur que integra datos sobre la actividad del viento, la temperatura de la superficie del mar, la temperatura del aire y la nubosidad).

A nivel nacional no se observó ninguna relación entre El Niño y la incidencia de las enfermedades. Sin embargo, cuando se analizaron los datos por regiones se observó que El Niño estuvo asociado con un aumento significativo del riesgo de padecer enfermedades trasmitidas por vectores en la región Oeste de EE.UU. , debido sobre todo a un aumento de enfermedades transmitidas por garrapatas. Esto es consistente con el efecto que las precipitaciones y las elevadas temperaturas puede tener sobre la población de garrapatas y roedores que actúan como reservorio o almacén.

Otros efectos fueron un aumento del riesgo de infecciones intestinales en el resto de regiones de EE.UU., y una disminución del riego de enfermedades zoonóticas bacterianas en el Medio Oeste y de enfermedades por hongos en el Sur. No se encontró relación alguna entre El Niño y el riego de padecer neumonía o gripe.

Todos estos datos demuestran que la interacción entre clima, medio ambiente, ecosistemas y enfermedades es un sistema dinámico y muy complejo, pero que afecta a todo el planeta, no solo a los países en vías de desarrollo. No podemos descartar que el cambio climático pueda favorecer la aparición de nuevas enfermedades infecciosas emergentes. Por eso, es fundamental la colaboración entre distintas disciplinas como la epidemiología, la ecología y la ciencia del clima.

(1) El Niño and health. 2003. Kovats, R.S., et al. Lancet. 362(9394):1481-9.
Science 289(5485):1766–1769.
(4) Environmental temperature, cholera, and acute diarrhoea in adults in Lima, Peru. 2004. Lama, J.R., et al. J Health Popul Nutr 22(4):399–403.
(5) Association of early annual peak influenza activity with El Niño southern oscillation in Japan. 2008. Zaraket, H., et al. Influenza Other Respi Viruses 2(4):127–130.
(6) Climate influence on dengue epidemics in Puerto Rico. 2008. Jury, M.R. Int J Environ Health Res 18(5):323–334.
(7) Impact of El Niño Southern Oscillation on infectiousdisease hospitalization risk in the United States. 2016. Fisman, D.N., et al. Proc Natl Acad Sci U S A. 2016 Oct 24. pii: 201604980.